Editorial

Protocolo de Certificaciones Médicas

Surgió finalmente el protocolo de certificaciones médicas y será ejecutado por los médicos buscando ser soporte para la toma de decisiones. El objetivo es crear estándares para disminuir la tasa de certificaciones para disminuir los costos de subvenciones por licencias por enfermedad. Si este protocolo no se integra a los procesos de comunicación interna de las empresas de salud y si no se capacitan a los médicos, es posible que prometa pobres resultados.

No obstante, puede ser valioso si es manejado en sinergia con técnicos prevencionistas y médicos laboralistas para generar mejoras en las condiciones de trabajo. Los escenarios en los que se pretende se registren  las licencias son las policlínicas de los prestadores de salud, que son las que toman la enorme mayoría de las consultas

Emitir una licencia médica consume parte del  poco tiempo otorgado a la atención del paciente, que es para la recepción, acogida, interrogatorio, examen físico, registros médicos, brindar información, recetar, explicar tratamientos, leer y firmar consentimientos informados, informar sobre riesgos de procedimientos, entre otros datos.

Si además se debe registrar informar y entregar el certificado de BPS entonces el tiempo de la consulta disminuirá para cada paciente bajando la calidad y aumentando los costos de producción sanitaria, se seguirán otorgando licencias sin estándares y aumentará el tiempo de espera de la demanda inmediata. Incluso no pocas certificaciones  tienen errores garrafales como se emitidas para justificar el día o la hora de consulta del trabajador, siendo que para esto se cuenta con comprobantes de consulta.

Otro factor de complejidad es que las empresas empleadoras, exigen el certificado de BPS para justificar la falta de un trabajador por consulta. Surgen entonces tres problemas asociados al certificado de BPS, el sistema de salud no es un sistema de seguridad social, los médicos emiten certificaciones  con exceso por falta de tiempo y las empresas piden licencias médicas para casos que no las necesitan, este círculo vicioso pone obstáculos a los objetivos y propósitos del protocolo.

Las empresas no gestionan  riesgos ergonómicos y psicosociales en los ámbitos laborales, por lo cual no ejecutan mejoras  ante la tasa de casos que requieren licencias médicas sean por accidentes laborales o enfermedades profesionales asociadas al trabajo. Se generan así dos efectos indeseables, el ausentismo laboral  y el aumento de los costos de las subvenciones estatales.  En casos de licencia médica pedida por el trabajador  por afectación de la salud mental debe definirse que la misma sea o no producto de acosos y mobbing generalmente por la actividad de líderes tóxicos no seleccionados.

Las empresas están mandatadas por ley para ofrecer servicios de salud y seguridad ocupacional a sus trabajadores pero muchas se limitan a  cumplir con la ley sin compromiso con la seguridad laboral.

Los efectos que sobre la salud física de las personas tienen los riesgos ergonómicos y la afectación que sobre la salud mental tiene el mobbing  pueden generar elevadas tasas de licencias médicas incluso protocolizadas y estandarizadas las que se traducirán en ausentismo laboral y en disminución de la producción de las empresas si se afecta la cadena de valor. Somos racionalmente escépticos que este protocolo disminuya los costos por licencias médicas como espera el BPS.

El problema central que debe ser abordado y tratado es el bajo compromiso de las empresas con la gestión de la seguridad del trabajador y la gestión de riesgos laborales.

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Gustavo Ribero LavieProtocolo de Certificaciones Médicas