Editorial

La Ley del Botín y los mandos medios de la salud

Uruguay tiene 10 centros universitarios que forman profesionales en gestión de servicios de salud. Entre el año 2005 hasta el 2011 un solo centro había otorgado 150 títulos, si lo hubiera hecho al mismo ritmo hasta el día de hoy habrían egresado unos 450 especialistas.

Estos profesionales deberían encontrar acceso laboral en el MSP, Fondo Nacional de Recursos, en equipos de gestión de prestadores públicos y privados o en servicios de emergencia móviles o en servicios de empresas públicas, o servicios de salud municipales entre otros.

Es estimable que existan unos 161 equipos de macrogestión en la salud integrados por al menos 4 profesionales, lo que arrojaría unos 644 profesionales en funciones de alta dirección.

Si cada prestador público y privado tuviera un cargo de jefe por servicio (medicina, cirugía, ginecología, pediatría, emergencia y CTI) se sumarían unos 576 profesionales más en funciones de mesogestión  mientras el Hospital de Clínicas debería tener unos 349 mandos medios. Por tanto es de estimar que habrían al menos unos 1220 profesionales en toma de decisiones en todo el sistema de salud.

Bajo el supuesto que desde el 2005 y cada 5 años cada uno de los centros universitarios hubieran otorgado tan solo 450 títulos se estaría ante unos 4.500 profesionales, o sea, unas 4 a 5 veces más de los que estarían hoy operativos, o sea que solo el 23% de los egresados tendrían expectativas más o menos reales de acceder a cargos de toma de decisiones.

Desde otra perspectiva, se puede percibir  que muy difícilmente  los 1220 profesionales activos sean todos verdaderos profesionales titulados en management. Si los 4.500 egresados estuvieran a pleno empleo en equipos de gestión, cada empresa tendría que tener 48 cargos de toma de decisiones,  lo cual está muy lejos de ser real.

La realidad dice que los equipos de gestión en el sector público son para militantes o dirigentes políticos sin conocimiento alguno de gestión y/o gerencia, los que incluso acceden a los cargos como primera experiencia laboral en tal función.

Los tomadores de decisiones en el sector privado pueden tener formación profesional pero son perpetuados por coaliciones mientras que otros han sido elevados a niveles de máxima incompetencia. Los jefes de servicios asistenciales no gestionan sus servicios por lo que aparece otro espacio funcionalmente ocioso.

Por lo tanto la gran pregunta es dónde se insertan laboralmente los profesionales académicos de la administración hospitalaria egresados de las universidades? vuelven a sus policlínicas?, emigran? quedan desocupados?  fueron removidos de sus cargos sin reinserción ni reasignación? es capital intelectual ocioso?.

Si traducimos todo esto  en dinero es estimable que si cada matrícula universitaria valiera unos 7 mil dólares (precio más bajo del mercado) aquellos 4.500 profesionales habrían invertido unos 31 millones y medio de dólares, inversión que han hecho para profesionalizarse  pero el país no les ha rentado ni dado las debidas oportunidades para beneficio del sistema de salud, otro derroche de este prodigioso país.

Esta ha sido una inversión hundida que sirvió solo para sostener los cargos de toma de decisiones con un subsidio per cápita de unos 1.760 dólares por mes El gobierno debe generar políticas  para profesionalizar la gestión y gerencia hospitalaria, intervenir el mercado de la enseñanza terciaria para generar eficiencia y equidad asegurando el acceso a los equipos de gestión crear cargos y puestos concursables, normalizar procesos de selección gerencial reservándolos exclusivamente para quienes están formados en gestión de salud.

Esta realidad que vive Uruguay es indeseable y asociada al ejercicio amateur de la administración hospitalaria. Sin líderes profesionales, el sistema de salud no podrá avanzar en sus transformaciones y las políticas de la autoridad sanitaria serán insuficientes, gestionar un sistema de salud solamente a fuerza de políticas es tan inoperante como peligroso y generará una toma de decisiones reactivas o a la defensiva restando proactividad.

La ley del Botín que Max Weber eliminó en Europa en la década del 30, continúa existiendo en el Uruguay.

Gustavo Ribero LavieLa Ley del Botín y los mandos medios de la salud