Editorial

La industria farmacéutica.

Algunos líderes políticos, autoridades de la salud inducen la polarización social. Esto sucede con la industria farmacéutica. Este sector viene siendo atacado, fustigado y hasta satanizado desde algunos sistemas políticos e ideológicos y medios pretendiendo responsabilizarlas del fracaso del control de tecnologías sanitarias y de la judicialización del acceso a fármacos de alto precio.

La mejora de los indicadores económicos de impacto  como son el AVAC (años de vida ajustados a calidad) y AVAD (años de vida ajustados a discapacidad) demuestran un aumento de la expectativa de vida que para Uruguay es de 82 años para mujeres y 72 para hombres. Esto se ha logrado gracias a la industria farmacéutica, a las investigaciones científicas y a la gestión del conocimiento para brindar nuevos y mejores productos para el tratamiento de las condiciones de salud. Estos resultados son el efecto de las tecnologías de la industria. De no ser asi la morbimortalidad poblacional sería comparable a la del siglo XIX y la epidemiología vendría dada por enfermedades infecciosas, virales, tifoidea, tuberculosis, varicela, diarreas infantiles, fiebre amarilla, poliomielitis, etc.

La tasa de muertes evitables y la morbimortalidad endémica de la población no están  relacionadas con las prácticas de gestión de las empresas farmacéuticas, como si lo está el impacto negativo que tiene el incorrecto e inadecuado uso y utilización de los recursos, insumos y tecnologías sanitarias por parte de los equipos de salud. Un experto español dijo “los pobres mueren por falta de asistencia, los ricos mueren por exceso de asistencia”.

Quienes satanizan a la industria farmacéutica omiten el impacto que tiene en la morbimortalidad de la población el tipo de organización política de los sistemas de salud, sus procesos,  la toma de decisiones asistenciales  y el modelo hegemónico de la relación médico – paciente, asi como las asimetrías de información.

Se debe demostrar que algunos medicamentos sean ineficaces como se ha afirmado,  de lo contrario se genera alarma en la población. El principio de Pareto se cumple una vez más en la logística asistencial, el 80% de las enfermedades requieren del  20% de los medicamentos y eso está dentro de la economía de la salud.

Está demostrado que el exceso de consumo de medicamentos asocia a tasas de morbimortalidad, pero no está demostrado que lo haga la molécula del medicamento, ni la ética gerencial, las políticas o los principios de las empresas farmacéuticas.

Las recomendaciones de la OMS y OPS sobre privilegiar la atención domiciliaria disminuyendo el modelo hospitalista y centralista de atención de la salud y cuidados del paciente.

El uso indiscriminado de antibióticos genera mas gérmenes agresivos que el las marcas y patentes, las decisiones médicas sin base en la clinica ni en evidencias son de mayor riesgo para la salud que el lobby de las empresas proveedoras de tecnologías sanitarias, la inadecuada aplicación de la atención primaria de la salud mata más que la economía de mercado, el desconocimiento de la gestión sanitaria es de más riesgo para la seguridad del paciente que las rentabilidades de las empresas farmacéuticas.

Los sistemas de salud que prefieren para la salud de sus usuarios?una industria  de tecnologias deficitarias sin capacidad de  inversiones en investigación y desarrollo  o empresas altamente rentables con capacidad y competencias en innovación, crecimiento y desarrollo?

Qué tiene más responsabilidad e impacto en la calidad de vida de las personas, los proveedores de tecnologías sanitarias o la calidad de las políticas de salud? Mejoremos la calidad de los servicios, gestionemos los recursos, profesionalicemos la gestión sanitaria pues sencillamente…es la economía.

Gustavo Ribero CI 1.579.045-2.

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