Editorial

Editorial Pensamiento Mágico

El “pensamiento mágico” describe atribuciones ilógicas de causa efecto sin pruebas, es el sistema de creencias de que la mente tiene poder sobre la materia.
Presente en las culturas del mundo es un proceso  basado en el absurdo, y  en la similitud temporal o espacial entre elementos para establecer una relación causa / efecto no demostrable.
Ha acompañado a la humanidad desde el principio de los tiempos, muy marcada en la infancia, se mantiene si el contexto lo promueve.
Las tribus danzan rituales creyendo que pueden  invocar la lluvia, los mapuche  que obtendrían la fuerza de sus enemigos si comían su corazón, o las personas que sus deseos se cumplirán si encienden una vela
Una de las funciones del pensamiento mágico es reducir la ansiedad. Cuando las personas se encuentran bajo estres  o en clima de pasiones es más fácil que recurran a elementos arbitrarios para obtener  sensación de control, una final de fútbol, cruzar los dedos, una campaña electoral, un casamiento.
Los niños creen que pueden modificar el mundo con la mente. A esta edad el pensamiento se caracteriza por la dificultad para comprender conceptos abstractos o incapacidad para adoptar la perspectiva de otros.
La victimización es derivada del pensar mágico, en el deseo irresistible de ser independiente puede surgir el pensamiento mágico adolescente e inmaduro que habilita creer que el mundo fue creado para hacerles daño;  pero las personas y sus colectivos se asocian en comunidades y naciones  no por razon de su independencia sino por virtud  de su interdependencia. La economía es adversa al principio de independencia adolescente, requiere la interdependencia de los mercados. La economía cerrada será independiente pero terminara consumiéndose a si misma.
Las naciones poco educadas y poco profesionalizadas o con corta linea de vida manejan simbologías en base al pensamiento mágico. Las naciones más educadas y profesionalizadas son más racionales más empíricas y tienen bajo tono de pensamiento mágico.
Cuando se defiende el status que a través del pensamiento mágico se recurre a una rica batería de excusas para justificarlo y las ideas ilógicas y absurdas que lo intentan sustentar.
A medida que el desarrollo cognitivo de los pueblos progresa,  la frecuencia de estas ideas se atenúa, en caso que el contexto favorezca el pensamiento racional a través de la educación, enseñanza y aprendizaje, pero si esto no es así las creencias mágicas pueden transmitirse de generación en generación.
Las supersticiones son un tipo de pensamiento mágico: pasar bajo una escalera trae mala suerte, el gato negro que se cruza trae desgracia, el viernes 13 es fatídico, Papá Noel, el Raton Pérez la Hada Madrina. Constructor como el destino y el karma son ejemplos de pensamiento mágico.
En el Uruguay el pensamiento mágico funciona a las mil maravillas. Se trata de una estado mental que afecta al colectivo uruguayo y que habilita creencias entre mitológicas e inverosímiles que sustentan una verdad subjetiva basada en supuestos básicos personales o colectivos  incompartibles sin fundamentos ni pruebas o evidencias.
Pensamiento mágico uruguayo es cuando un  dirigente político cree que evocando a líderes políticos del pasado o usando sus frases reclutara más voluntades electorales, creer que un militante político puede ser representante nacional, que un médico por el solo mérito de practicar medicina puede administrar o gestionar exitosamente una empresa de salud,  que un Contador puede ser gerente de una empresa, creer que el Presidente de un club deportivo para ser exitoso debe ser hincha del club, creer que un dirigente sindical por su militancia puede aporta propuestas de valor para la sociedad.
Llevado al absurdo es como creer que un chófer de taxi  puede pilotear un avión comercial o un ingeniero naval puede ser buzo rescatista, un policía puede ser bombero o un soldado puede ser astronauta.
Creer que el Uruguay que puede competir en innovación en el mundo global con tan solo un 12% de profesionales en su fuerza laboral es pensamiento mágico.
Los medios de comunicación alimentan los pensamientos mágicos en quienes los consumen pues son productos que generan audiencia, ventas, sponsors y flujos de fondos rentables en suma un delicioso delirio colectivo.
Gustavo Ribero Lavie
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