Editorial

Medicina a la Defensiva

El ejercicio de la medicina a la defensiva, tanto pública pero sobre todo privada, busca sobre-satisfacer las necesidades de los usuarios, clientes o pacientes como fórmula mágica para evitar la judicialización del ejercicio médico. Esta forma de relación medico – paciente dista mucho de la relación ética y de los principios hipocráticos y galénicos. La medicina a la defensiva es un estilo de gestión de casos que genera un notorio moral hazzard o riesgo moral por el cual se brindan sobre-prestaciones sin atender costos ni resultados, es el ofrecimiento excesivo de medios para lograr determinados fines no planificados y a costos de gestión exponencialmente elevados y sin control. Recordemos que las relaciones entre prestadores y consumidores de servicios de salud se regulan según la ley del consumo que coloca al paciente como soberano del mercado de la salud.

Esta suerte de canilla libre de medicina o self-service facilitado por el medico genera una serie de alteraciones de la relación de agencia y de la gestión de casos alterando las clásicas formulas de oferta y demanda de la microeconomía a la que desconoce y le genera patologías. Estas practicas suponen una exacerbación de la variabilidad de práctica clínica, un quiebre a la estandarización y una barrera para la planificación estratégica, el respeto por las restricciones presupuestarias y la gestión de costos. En la medicina a la defensiva predomina y se privilegia la posición dominante del equipo de salud sobre el consumidor, paciente, usuario o cliente, ofreciéndole servicios que no necesariamente van a satisfacer su real necesidad tanto personal como la derivada de la condición de salud detectada y presente o conocida con anterioridad.

El alto de costo de la medicina a la defensiva se traduce en aumentos irracionales de la producción y costos de los servicios de apoyo al diagnóstico como son laboratorio y radiología, un aumento de costo de cama por prolongación de internaciones y la tendencia establecida como un status quo de perpetuar el modelo centralista de internación de pacientes sin tomar en cuenta los riesgos bacteriológicos inherentes al medio ambiente hospitalario, causa de colonizaciones, infecciones, morbilidad y mortalidad intrahospitalaria.

La medicina a la defensiva aplica a todos los niveles de complejidad asistencial de los prestadores de salud sean tanto integrales como no integrales. Sutiles formas de medicina a la defensiva son la toma de decisiones de los equipos de salud de las emergencias móviles que realizan traslados preventivos de pacientes ante situaciones que ameritan gestos terapéuticos mínimos que evitarían que el paciente abandonase su hogar para luego ser devuelvo a su costo por los servicios que lo han recibido por tratarse de casos que no justificaron su traslado o en el peor de los casos pueden ser capaces de generar incluso una cadena de actos defensivos.

Al no existir control de pares ni control de calidad entre los prestadores lo cual sería una práctica saludable para la mejora de los procesos, brindando calidad y seguridad a los pacientes, la medicina a la defensiva genera cadenas intra e interinstitucionales de sobre-prestaciones que enfocan solamente el riesgo jurídico de los profesionales y de las empresas de salud ante reclamos hipotéticos de los pacientes. Todo desvío de los comportamientos en una organización requiere aplicar correctivos y mejorar los desempeños. En tal sentido la medicina a la defensiva es una actitud y un comportamiento en la relación medico-paciente que debe ser gestionado para corregirlo con lo cual se mejorarían muchos indicadores contables.

Para la gestión de la medicina la defensiva surgen al menos tres o cuatro acciones que requieren de manera adicional gestionar cambios en la cadena de mando y en la macrogestión institucional. En primer lugar mejorar la comunicación entre medico y paciente. Las relaciones entre ellos son de agencia, donde el medico es en parte  la oferta hospitalaria y en parte parte fundamental de la demanda de servicios al tomar decisiones en representación del paciente a punto de partida de la información configurada por los datos aportados por el paciente durante el interrogatorio y los que surgen del examen fisico y de los estudios paraclinicos.

Los servicios de salud tienen como característica fundamental el hecho de tener un relación de contacto de alto grado entre proveedor y consumidor lo que genera la oportunidad de disminuir asimetrias de información que es una de las fallas de mercado.

Por tanto mas y mejor tiempo de contacto entre pacientes y equipo de salud permite mejorar la información y por tanto disminuir la incertidumbre del paciente, un paciente informado es un paciente que adhiere a la toma de decisiones medicas,  pero las decisiones médicas tomadas ante un paciente situado en ambiente de incertidumbre aumenta la angustia y altera las relaciones entre las partes. Brindarle al paciente una cuota de decisiones y de autogestión genera motivación y adherencia a las indicaciones médicas.

La calidad y calidez con los que se puedan brindar los servicios aumenta el nivel de satisfacción del paciente, aumenta su nivel de apreciación, valorización y recomendabilidad del servicio. El dialogo y la negociación entre médico y paciente debieran ser más frecuentes y de mejora calidad de lo que lo son, sobre todo esto aplica al paciente con primera claudicación de su salud y en el paciente crónico con tratamientos prolongados y en el paciente quirúrgico.

Establecer adecuadas relaciones y comunicacion efectiva con los familiares del paciente brindando información detallada sobre el caso que es atendido y dando lugar para las preguntas y reflexiones compartidas genera una disminución de la ansiedad familiar, certezas acerca de la condición de salud del paciente y una mejora del clima entre las partes. La medicina a la defensiva no puede dejarse perpetuar como un estilo de comportamiento médico sin cuestionar las causas ocultas. Se debe gestionar capacitando al equipo de salud, mejorando la comunicación y la escucha empática para genera confianza y compromiso de parte del equipo de salud con el paciente y la familia.

 

 

 

 

Gustavo Ribero LavieMedicina a la Defensiva